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El óvulo del espacio exterior y el esperma descabezado de Mr. Clooney

Hoy, en MainstreaM: SOLARIS

Solaris


Están en el futuro, no sé exactamente cuándo pero ahí están, en el futuro, lo sabemos porque está lloviendo, y en el cine, ya se sabe, desde Blade Runner en el futuro siempre llueve, por aquello del cambio climático y el efecto invernadero y esas hostias, aunque aquí estamos todos, en pleno cambio climático de verdad, y con un calor y una sequía de la hostia y no cae una gota ni a la de tres. Así que ahí están todos, y además George Clooney, un eminente psicólogo, mojándose en el futuro como el que más. Sabemos que es psicólogo porque unos tipos le cuentan sus neuras y sabemos que es eminente porque no sabe cortar un pepino sin tajarse un dedo, lo cual indica que, como todo universitario, es un inútil terminal para todo lo que no sea aquello de lo que ha estudiado, así que antes de que le dé por cortarse la mano entera preparándose un bocata lo envían a Solaris, que es un planeta que tiene el mismito aspecto que tienen siempre los óvulos justo antes de la fecundación en todo tipo de otros anuncios y películas MainstreaM, así como lilas y rosas y fosforitos, lo cual es una mamonada, señores, porque allí dentro no hay luz, que no se ve una mierda, vamos, y nada es del color de nada, joder ya!... Allí (en Solaris, no en el óvulo) se topa con Jeremy Davies, el puto cobarde de Salvar al Soldado Ryan, que ya había hecho de subnormal en Million Dollar Hotel, aunque aquí todavía da más risa, y con una tipa negra que tiene muy mala leche y suelta tacos; estos dos son también universitarios pero tienen suerte porque en Solaris no hay cuchillos. No hay cuchillos pero sí fantasmas, y esa es la cuestión, o eso, o todos toman drogas, una de dos, o las dos, y el tema es que están todos cagaditos de miedo. Y en esas que al Clooney se le aparece su mujer, o mejor dicho, su ex-mujer, ya que dejó de serlo al palmarla y/o suicidarse. Ella viajaba en metro con un pomo de puerta en la mano, así que estaba como una regadera, y él era loquero, así que eran la pareja perfecta; se recitaban versos de memoria el uno al otro y se morreaban a cada instante, y todas las mañanas, en lugar de "apaga ya el puto despertador y levanta de una jodida vez, coño!!!", se decían ayloviu, dear y moñadas por el estilo porque en el futuro todas las parejas serán así de molonas... La cosa continua cada vez más lenta y aburrida, más incluso que la versión de Tarkovsky, lo cual ya es mucho decir, hasta que llega el final y Soderbergh se hace la picha un lío porque se le ha atragantado la digestión de la novela de Lem y se está yendo por la pata abajo, así que entonces se mueren todos, los fantasmas y los vivos, pero en realidad no están muertos, porque ahora son todos como fantasmas, o como vivos, o como sueños, y Solaris sigue sin estar fecundado, y el pobre Soderbergh, que había dao en la diana con Traffic se pegó menuda leche con esta Solaris que es más sosa que el almuerzo de mi abuela hipertensa.

...Y así acabó Solaris, menos mal!...

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Digestivo Rennie


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